il sogno de Miguel Borrego
Las "travesuras" formales de este artista nos llevan de nuevo a replantearnos el objeto de nuestra presencia como espectadores, y en definitiva, jueces al uso de aquello que se nos muestra.
La razón es obvia, la diferencia del discurso con el resto de "amiguetes" que exponen con motivo de la Bienal de Valencia queda patente, el lenguaje directo de las tintas y el crudo espacio violado por sus esculturas, algo inusual si hablamos de escultura contemporánea, no sólo se registran en nuestra retina dejando la impronta del impacto efímero, sino que permanecen aturdiendo con su presencia, ¿molestando tal vez? Tan poco acostumbrados estamos a un discurso directo, lleno de fuerza y sin lugar para especulaciones literarias y/o conceptuales, que esta breve muestra de la obra de Miguel Borrego nos desplaza al lado opuesto de lo que hasta ahora viene siendo el despropósito de las diferentes exposiciones amparadas bajo un arte estatal y de mercado que sigue equivocando los términos de originalidad y creatividad. Términos rancios que proliferan por la excesiva repetición de un método o fórmula hallada por nuestros artistas y que a este paso no abandonarán jamás, únicamente hasta que nos extenúen y nos maten de aburrimiento.
Atendiendo al inicio de este artículo, llamo "travesuras" al comportamiento y responsabilidad que hacen de Miguel Borrego un artista capaz de abrirnos un marco para la reflexión, sus figuras tratan al espectador de tú a tú, hacen de éste un individuo que logra por sí mismo acceder a la obra, a sus misterios, a su técnica, a sus aciertos y sus carencias, estableciendo así la única comunicación posible con el otro por medio de la obra plástica.
De esta forma en el espacio de la galería PazyComedias se nos brindó una oportunidad real e inusual de enfrentarnos a una obra personal, despojada de adornos y discursos ambiguos, despojada también del recurso efectista de la impronta, de un primer momento y después nada, un lugar común donde la obra adquiere su verdadero significado con su presencia.
Su obra es concreta, apoyándose en el oficio adquirido con el tiempo, convirtiéndose así en el recurso de un artista tenaz que se atreve a dialogar con el espectador con inteligencia, y lo que conlleva; la decencia de tratarnos como tipos inteligentes, aptos al menos para dar nuestra respuesta al despertar de Pavese y hallar en il sogno la certeza de la eternidad que pesa en el sueño de la figura yacente. Capaces, en definitiva, de ver una obra sin el velo de las dudas sembradas por el propio artífice, cuando no de discursos frívolos y embarullados de quienes no logran transmitir a través de la obra plástica.
De esta forma la obra de Miguel Borrego nos lanza el reto de volver a ver, de reorganizar la mirada con la presencia tomada de sus figuras, recuperando la escultura propiamente dicha e introduciéndola en el discurso actual con un irreprochable grado de acierto.
La web de este artista es
Disfrutad
Josep Tornero